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Con el cultivo de la chagra, nuestros mayores han transmitido saberes y conocimientos de generación en generación. En la chagra está la educación, la recreación y el sustento de nuestras familias. Además, la chagra ha permitido a los Pueblos Indígenas compartir frutas, verduras y semillas, así como asegurar alimentos libres de agrotóxicos. 

Históricamente, el juego y el jugar han estado vinculados a las comunidades Indígenas y sus prácticas cotidianas; además, las mujeres han sido el motor de la creatividad para desarrollar nuevos juegos y enseñarlos a las generaciones más jóvenes. Cuando un niño llora, las mamás buscan entretenerlo con juegos sencillos  que cautiven su atención, y toman elementos del paisaje, de la vida cotidiana, componen canciones y poemas, incluso transforman objetos en juguetes.

Hay relatos que hablan del origen de los pueblos, relatos mágicos que permanecen en nuestra memoria y despiertan en la oralidad. En el pueblo Quillasinga se conserva una historia que los abuelos y abuelas narran con nostalgia y respeto: el origen de la Laguna de La Cocha, también conocida como Lago Guamués,  y de los sitios sagrados que conforman el territorio Quillasinga. 

Por generaciones, los Pueblos Indígenas hemos mantenido formas propias para educar, mismas que se tejen en la cotidianidad de las familias, pues el territorio ofrece diferentes escenarios para la construcción del conocimiento, entre ellos el fogón, la chagra, la oralidad, el saber de los diferentes oficios y el trabajo en el campo. 

La palabra, el conversar, la oralidad, es el medio que el pueblo Awá mantiene como mecanismo para ejercer justicia, enseñarla y aplicarla, así nos lo dicen en este capítulo de la serie “Los territorios cuentan paz desde nuestros saberes”, producido por la Red Intercultural de Medios de Comunicadores de los Pueblos Indígenas de Nariño. 

“El tejido es un arte que nos permite plasmar el pensamiento a través de la simbología”, esto dice una tejedora en este capítulo de la serie “Los territorios cuentan paz desde nuestros saberes”, producido por la Red Intercultural de Medios de Comunicadores de los Pueblos Indígenas de Nariño. Además, platica sobre el significado de símbolos como el sol, la rana y el colibrí.

La pandemia de Covid-19 sigue causando estragos a nivel mundial, por lo cual es indispensable que los integrantes de pueblos y comunidades Indígenas continuemos cuidándonos, especialmente frente al desarrollo de nuevas variantes de esta enfermedad respiratoria. Una de las formas de cuidarnos es alimentándonos sanamente. ¿Sabes cómo hacerlo? 

Los Derechos Humanos son normas que reconocen y protegen la dignidad de todos los seres humanos desde que nacen, sin distinción alguna de nacionalidad, origen étnico, religión, lengua o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos y éstos van desde los esenciales, como el derecho a la vida, hasta otros que aseguran una existencia digna, como el derecho a la alimentación, a la educación, al trabajo, a la salud y a la participación política.   

Además de afectaciones en el tema de la salud, la pandemia de Covid-19 ha acarreado problemas en el tema de la alimentación y la economía, mismos que han dejado a nuestras comunidades en mayor desamparo, pobreza y marginación. Ante esta situación, ¿cómo podemos los Pueblos Indígenas emprender proyectos que nos ayuden a mantener nuestros ingresos durante la pandemia? 

Durante la pandemia de Covid-19 las mujeres han tenido un papel fundamental, respondiendo con eficacia a las necesidades que trajo consigo esta contingencia sanitaria. No obstante, se acrecentaron las dificultades para el ejercicio de su derecho a la participación política y se enfrentaron, entre otras cosas, a un incremento en las jornadas de cuidados hacia sus familias, a mayor marginación y violencia. 

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